El Ministerio de Obras Públicas intervino el peatonal ubicado en la avenida Ortega y Gasset, una estructura que fue inaugurada en 2004 pero que nunca llegó a operar, según la información publicada sobre la obra. La rehabilitación se produce después de 22 años de abandono y de que peatones permanecieran expuestos a accidentes en un punto de alto tránsito frente al Hospital Central de las Fuerzas Armadas.
La intervención reactiva ahora una infraestructura que, pese a haber sido entregada hace dos décadas, no había entrado en funcionamiento. Ese dato convierte la reparación en una medida necesaria, pero también abre preguntas sobre el seguimiento institucional, el costo de mantener una obra cerrada durante tantos años y las razones por las que no se resolvió antes una situación que afectó directamente la seguridad vial de la zona.
El caso deja en evidencia la necesidad de que las autoridades no se limiten a anunciar reparaciones, sino que expliquen con claridad qué trabajos se realizan, cuál será el plazo para completar la rehabilitación y cómo se garantizará que la estructura funcione efectivamente para los ciudadanos. En una vía tan concurrida, la rendición de cuentas sobre resultados e impacto es tan importante como la intervención misma.
Mientras avanzan los trabajos, el peatonal vuelve al centro de la atención pública por una razón básica: su utilidad real para los peatones que durante años tuvieron que cruzar en condiciones de riesgo frente a una de las zonas más transitadas del área.
