La muerte de Lisbeth Beltré, de 29 años, en la calle 30 de Marzo, en Puerto Plata, vuelve a poner bajo la lupa la capacidad de respuesta institucional frente a la violencia contra las mujeres. La joven falleció la noche del jueves a causa de una herida punzocortante en el abdomen que, según la versión oficial, presuntamente le habría ocasionado su expareja sentimental.
Jowi Manuel Paulino, también de 29 años y señalado como el presunto agresor, fue detenido por agentes de la Dirección Central de Investigación (Dicrim) poco después del hecho. Pese a ello, la Policía Nacional indicó que las circunstancias del ataque todavía permanecen bajo investigación, mientras el arrestado será puesto a disposición del Ministerio Público para los fines legales correspondientes.
El caso sitúa otra vez en primer plano el desenlace más grave para una víctima y su entorno: una muerte violenta que obliga a revisar no solo la actuación posterior al crimen, sino también la eficacia de la respuesta pública ante hechos de esta naturaleza.
