Un artículo de opinión titulado «Con la revolución cubana siempre» plantea una defensa explícita del gobierno socialista de Cuba, del Partido Comunista y del presidente Miguel Díaz-Canel, a partir de la consigna atribuida a Fidel Castro: “dentro de la revolución, todo, fuera de la revolución, nada”. El texto presenta esa posición como un derecho legítimo de la revolución a resguardarse frente a atentados, sabotajes y el bloqueo que, según expone, ha marcado por más de 60 años al gobierno cubano.
Asimismo, la pieza atribuye a Estados Unidos una política de intervención contra Cuba y otros países, y afirma que esas actuaciones han dejado destrucción, miseria y muerte. Desde ese enfoque, el autor recurre a la autodeterminación de los pueblos, la soberanía territorial y el Derecho Internacional de las Naciones Unidas para sustentar su apoyo al régimen cubano.
Más allá de esa defensa política, el contenido vuelve a colocar bajo escrutinio un modelo que se reivindica desde la resistencia, pero que al mismo tiempo reactiva el debate sobre los límites del disenso, la concentración del poder y la necesidad de vigilancia sobre cualquier sistema que reduzca el espacio fuera de la línea oficial. La discusión, así planteada, trasciende la geopolítica y conecta con una exigencia central de toda democracia: que el poder, cualquiera que sea su signo, esté sometido a control y rendición de cuentas.
