El ejército israelí anunció este domingo que tomó la fortaleza medieval de Beaufort, en el sur de Líbano, en el marco de una nueva fase de su avance terrestre contra Hezbolá. La operación, descrita por el primer ministro Benjamin Netanyahu como “una etapa espectacular y un punto de inflexión decisivo”, llega en medio de una ampliación de la ofensiva que ya llevó a convocar para este lunes por la tarde una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU.
La reunión fue pedida por Francia, después de que el presidente Emmanuel Macron advirtiera que “nada justifica la gran escalada en curso en el sur del Líbano” y reclamara que los combates terminen “de una vez por todas”. Al mismo tiempo, Israel insiste en “profundizar y ampliar” su control sobre zonas que estaban bajo dominio de Hezbolá, mientras el costo humano continúa aumentando: ocho personas murieron en un ataque en Deir Zahrani, entre ellas tres mujeres, según el Ministerio de Salud libanés.
Desde el inicio de la guerra, el 2 de marzo, las autoridades libanesas reportan más de 3.412 muertos y más de un millón de desplazados. En el lado israelí, el Ejército informó la muerte de un soldado abatido por un dron explosivo de Hezbolá, con lo que sube a 25 el total de israelíes fallecidos en Líbano. La ofensiva militar se desarrolla además en paralelo a las negociaciones de Estados Unidos con Irán para intentar poner fin a la guerra en Oriente Medio, mientras Teherán exige que un cese de hostilidades en Líbano forme parte de un acuerdo global.
