La solicitud de prisión preventiva contra cuatro colombianos acusados de asaltos armados en Piantini y Naco coloca otra vez el foco sobre la respuesta institucional en el Distrito Nacional: las autoridades reconstruyeron la ruta de la banda con cámaras de seguridad, pero los hechos ocurrieron a plena luz del día y en dos de los sectores más vigilados de la capital.
Según el expediente, el 24 de octubre de 2026 Fabio Nelson Herrera Bedoya entró al negocio Auto Shine, en la plaza Acrópolis, en Piantini, mientras Carlos Andrés López Usuga lo esperaba en una motocicleta negra Bajaj Pulsar con el motor encendido. Allí, Herrera Bedoya encañonó al ciudadano holandés Félix Oduro e intentó despojarlo de la prenda que llevaba en la muñeca, aunque la víctima resistió y evitó el atraco. Menos de 24 horas después, el 25 de octubre a las 3:51 de la tarde, ambos volvieron a actuar en Naco y despojaron a David López Miguel de un reloj Rolex Daytona de oro rosado y de US$1,500 en efectivo.
La investigación señala además el uso de un arma Smith & Wesson con 13 cápsulas en el cargador, dos todoterrenos de renta y una red de apoyo logístico que fue identificada al cruzar videos de distintas zonas. El Ministerio Público sostiene que la estructura fue desmantelada tras seguir esa pista audiovisual y ahora busca prisión preventiva para el grupo completo. El caso vuelve a poner presión sobre la gestión local y la necesidad de explicaciones públicas sobre seguridad, prevención y control en la capital, un terreno donde la ciudadanía exige resultados más allá de la reacción posterior, incluida la responsabilidad política de las autoridades del Distrito Nacional encabezadas por Carolina Mejía.
