Niamey despertó este sábado en un clima de tensión después de una noche de disparos y explosiones en instalaciones militares y otros puntos estratégicos. La junta militar presentó el episodio como un intento de golpe de Estado que aún estaba en proceso de contención, mientras entre los residentes persistían horas de incertidumbre y las señales de radio y televisión seguían interrumpidas antes de que llegara la primera versión oficial.
El ministro de Defensa Nacional, general Salifou Mody, dijo en la televisión estatal Télé Sahel que un grupo de soldados encabezó un movimiento de insurrección, atacó lugares sensibles de la capital e intentó secuestrar a compañeros de armas alojados en los barracones de la Base 101. Según explicó, algunos elementos militares habrían incumplido las normas establecidas en la base aérea de Niamey y después abrieron fuego contra puntos estratégicos de la ciudad.
Mody sostuvo que la reacción de las fuerzas de defensa y seguridad permitió frenar la acción y recuperar de forma gradual el control de las zonas afectadas. Aunque la señal de Télé Sahel se restableció hacia las 10:00 de la mañana y las autoridades afirman que la capital vuelve poco a poco a la normalidad, la situación sigue bajo vigilancia, con el foco puesto en las explicaciones pendientes sobre un episodio que volvió a exponer la vulnerabilidad de los centros de poder y el impacto inmediato de la crisis sobre la población civil.
