La tragedia ocurrida en el Aeropuerto Internacional de La Romana, donde murieron los pilotos Erick Javier Diago y Ruddy Ghazal, volvió a poner bajo la lupa la seguridad aeronáutica en República Dominicana. La aeronave Gulfstream G200 Galaxy había salido con rumbo a Texas, pero luego de reportar una falla mecánica, declarar una emergencia e intentar regresar a la pista, perdió estabilidad y cayó dentro del perímetro aeroportuario, donde el impacto desató un incendio.
Ese hecho reavivó también el recuerdo de otros siniestros que han marcado al país, tanto en la aviación privada como comercial. El texto señala que, a lo largo de la historia, estos accidentes han estado asociados a fallas mecánicas, errores operacionales y condiciones climáticas adversas, una combinación que mantiene abierta la preocupación sobre los controles y la capacidad de respuesta ante emergencias.
Entre los casos que se evocan aparece el accidente de 2021 de una aeronave privada operada por Helidosa Aviation Group, que se estrelló tras intentar un aterrizaje de emergencia en el Aeropuerto Internacional de Las Américas, con nueve fallecidos. La cadena de tragedias, desde Birgenair hasta La Romana, refuerza la demanda de mayor vigilancia institucional y de explicaciones claras sobre las condiciones de seguridad en el espacio aéreo dominicano.
