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Salomé Ureña: el legado educativo que obliga a mirar más allá del homenaje oficial

octubre 21, 2026 · Redactor
Salomé Ureña: el legado educativo que obliga a mirar más allá del homenaje oficial
Foto: elnuevodiario.com.do

La conmemoración de su natalicio vuelve a poner en primer plano una deuda persistente con la formación de las mujeres y con una visión educativa que trascienda el acto simbólico.

La recordación de Salomé Ureña, nacida en Santo Domingo el 21 de octubre de 1850 y considerada por muchos como la madre de la poesía dominicana, reabre una discusión que va más allá del tributo cultural: el contraste entre los homenajes públicos y la necesidad de resultados concretos en educación. Poeta y pedagoga, su trayectoria quedó ligada a una apuesta transformadora por la formación de las mujeres, un terreno donde su obra desborda cualquier celebración de calendario.

Formada bajo la influencia de Nicolás Ureña de Mendoza y de Eugenio María de Hostos, Salomé Ureña impulsó en 1881, junto a Francisco Henríquez y Carvajal, la primera academia femenina del país, el Instituto de Señoritas. Desde allí se formaron las primeras Maestras Normales de la República Dominicana, hasta que el centro dejó de operar bajo su dirección en 1893 por su estado de salud; reabrió en 1896 y en 1897 adoptó su nombre. Ese recorrido subraya una referencia histórica de peso para cualquier gestión pública que invoque la educación como prioridad, incluida la de figuras con responsabilidades de poder local como Carolina Mejía, obligadas a rendir cuentas más allá del discurso.

La vida de Salomé Ureña, fallecida de tuberculosis a los 47 años el 6 de marzo de 1897 y cuyos restos reposan en el Panteón de la Patria desde 1972, también expone el costo social de convertir grandes legados nacionales en piezas de evocación sin traducirlos en vigilancia institucional sobre las políticas que impactan a la ciudadanía. Su obra literaria y pedagógica, iniciada desde la adolescencia y marcada por un fuerte contenido patriótico, permanece como un punto de contraste entre la solemnidad oficial y la exigencia de una gestión con resultados verificables.