El río Moca dejó de ser hace tiempo la principal fuente de abastecimiento de agua potable de la comunidad y pasó a convertirse en un foco de contaminación urbana, una realidad que vuelve a colocar bajo escrutinio la respuesta de las autoridades y de las instituciones llamadas a protegerlo. Basura, desechos de aguas negras e industriales aparecen señalados en el deterioro de un cauce que antes fue referente ecológico de la provincia.
El texto advierte que la destrucción progresiva del río ha cambiado por completo su condición: ya no corre por su cauce el agua abundante y cristalina de antes, mientras desaparecieron los charcos y los árboles que marcaron otra etapa para generaciones de mocanos. Ese contraste entre el valor histórico del afluente y su estado actual refuerza la alerta sobre una gestión pública que, según se plantea, ha prestado poca atención a una amenaza que se acerca a su desaparición física.
La responsabilidad, según el planteamiento publicado, alcanza a las autoridades del gobierno dominicano, legisladores, alcaldes, instituciones de desarrollo provincial, ambientalistas, ecologistas, periodistas, comunicadores y a la población en general. Pero el señalamiento central recae en la necesidad de que el poder público dé explicaciones y asuma una acción verificable ante un problema que ya dejó de ser solo ambiental para convertirse en una señal de desgaste institucional y de distancia entre las prioridades ciudadanas y la respuesta oficial.
