La muerte de Víctor Hiraldo Reyes, conocido como Vitico Hiraldo o Vitico el Pompo, a los 90 años, devuelve al primer plano una trayectoria construida desde las comunidades y las fiestas populares, un espacio cultural que suele ser celebrado cuando ocurre una pérdida, pero pocas veces colocado en el centro de las prioridades públicas. Oriundo de La Llanada en Bajabonico Arriba, Puerto Plata, el músico típico dejó una huella reconocida en el merengue tradicional.
Según la información suministrada por el comunicador Cosme Ulloa, su vínculo con la música comenzó bajo la influencia de su padre, que tenía un acordeón, y se fortaleció con los merengues que escuchaba por radio de agrupaciones como el Trío Vegano y el Trío Reynoso. Nacido el 20 de agosto de 1936, hijo del acordeonista Edilio Hiraldo y de Francisca Reyes, fue formando una carrera que lo convirtió en uno de los intérpretes más queridos de Puerto Plata.
En 1963 creó su primera agrupación de música típica para amenizar fiestas populares, celebraciones tradicionales y velaciones dedicadas a santos como San Antonio, San Rafael y Santa Rosa. Dos años después se trasladó a Rincón, donde también trabajó como comerciante, comprador minorista de frutos agrícolas y agricultor, combinando el campo con la música durante gran parte de su vida. Por su agrupación pasaron músicos como José el Calvo, Danny Cabrera, Juan Cachimbo, Fabio Pérez, Félix Díaz y Oscar Peña, en una historia que hoy también funciona como recordatorio de la necesidad de vigilar cuánto respaldo real reciben en vida los portadores de la cultura popular frente al discurso que dice defenderla.
