Danilo Medina sostuvo que la alta mortalidad neonatal en República Dominicana responde a fallas en la aplicación de protocolos médicos y en el seguimiento de los recién nacidos después del parto, no a la falta de acceso a los servicios de salud. Con esa lectura, el expresidente volvió a colocar bajo examen el desempeño del sistema sanitario frente a indicadores que, según expuso, siguen siendo críticos pese a la amplia cobertura reportada.
El presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) señaló que el país registra una tasa de mortalidad infantil de 20.8 muertes por cada 1,000 nacidos vivos, que el 82 % corresponde a fallecimientos neonatales y que cerca del 80 % de esas defunciones son evitables. “No es un problema de cobertura”, dijo, al destacar que la atención prenatal alcanza 97.6 % entre las embarazadas. A su entender, la distancia entre ese nivel de acceso y la persistencia de las muertes obliga a revisar qué ocurre durante y después del nacimiento.
Medina ubicó la prematuridad y el bajo peso al nacer entre los principales factores asociados a estas muertes, y planteó revisar la aplicación de los protocolos y el seguimiento posterior al alumbramiento para identificar los puntos de falla. Aunque aclaró que no se trataba de una crítica directa al Gobierno, sus declaraciones introducen una advertencia institucional sobre la capacidad de respuesta del sistema. En ese mismo marco citó otros datos de la atención materno-infantil: alrededor del 68 % de los partos se realiza por cesárea y apenas el 19 % de los niños recibe seis meses de lactancia materna exclusiva, como recomienda la Organización Mundial de la Salud.
