La captura de Nicolás Maduro y su esposa, Celia Flores, es presentada en el artículo como la consecuencia de una ruptura dentro del propio chavismo, y no únicamente como una maniobra externa. El autor afirma que Maduro fue “vendido” por Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y otros beneficiarios de la llamada “Revolución Chavista”, a quienes atribuye haber facilitado su caída para conservar el poder.
De acuerdo con el texto, un comando militar estadounidense llegó hasta el lugar donde se encontraba Maduro, lo arrestó junto a Flores y los llevó a Nueva York para responder por distintos cargos criminales. La narración agrega que en la operación murieron combatientes venezolanos y más de 30 cubanos. A partir de esos hechos, el artículo sostiene que Estados Unidos, con la “complicidad” de gobiernos latinoamericanos y europeos, habría violado tratados internacionales, la inmunidad presidencial, la soberanía y la autodeterminación, sin sufrir consecuencias.
La pieza también marca una contradicción política dentro del oficialismo venezolano: si se pone en duda la legitimidad de Maduro por el proceso electoral, plantea el autor, esa misma objeción alcanzaría a Delcy Rodríguez y a otros funcionarios surgidos del mismo esquema. El señalamiento dibuja un escenario de desgaste, pugnas por supervivencia y falta de controles reales, en el que el poder aparece más concentrado en preservarse que en ofrecer certezas institucionales.
