El proceso de evaluación y renovación de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), que inicia mañana a las 9:00 a.m. en el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), vuelve a quedar bajo escrutinio por un patrón que ha marcado convocatorias anteriores: la salida masiva de aspirantes antes de las entrevistas públicas. Para el jurista Carlos Salcedo, la revisión debe concentrarse de manera estricta en el mérito, la transparencia y la confianza pública, y no quedar atrapada entre la continuidad absoluta y una renovación apresurada.
Al revisar el histórico del CNM, Salcedo puso el foco en un filtro previo que, según los datos de 2011, 2017 y 2019, dejó fuera entre 51% y 70% de los postulantes. En 2011 hubo 285 aspirantes y 200 fueron descartados; en 2017, de 169 quedaron fuera 85; y en 2019, de 213 fueron excluidos 134. El señalamiento coloca presión sobre la etapa documental, en momentos en que también deben evaluarse jueces de la alta corte con período vencido y cubrir vacantes dejadas por renuncia.
Salcedo sostuvo que la depuración es legítima y necesaria para garantizar que quienes lleguen a la vista pública reúnan las condiciones constitucionales y legales, pero advirtió sobre los “laberintos formales” que pueden frenar talento. El planteamiento reabre la exigencia de vigilancia sobre un proceso que, por su impacto institucional, demanda explicaciones claras y reglas aplicadas sin excesos que terminen debilitando la confianza ciudadana.
