La Dirección General de Impuestos Internos informó que 100,000 contribuyentes ya operan con facturación electrónica en República Dominicana, una cifra que el organismo exhibe como señal de modernización, aunque al mismo tiempo deja corriendo el reloj para los sectores más pequeños que aún no se integran. La propia DGII recordó que la prórroga para pequeños, micro y contribuyentes no clasificados vence el 15 de noviembre de 2026.
El comunicado oficial subraya la digitalización y la simplificación de los servicios tributarios, pero la fecha límite traslada la atención a la capacidad real de esos contribuyentes para adaptarse sin que la transición termine convirtiéndose en una presión operativa adicional. La entidad afirmó que conserva mecanismos de asistencia y orientación, además de un Facturador Gratuito y alternativas de proveedores autorizados para facilitar el cambio.
Con el calendario en marcha, el reporte de la DGII también abre interrogantes sobre la gestión de Hacienda y sus resultados concretos en la implementación. El desafío no se limita a aumentar el número de emisores electrónicos, sino a impedir que el discurso de modernización choque con dificultades de cumplimiento en los segmentos de menor escala, un punto sensible en cualquier discusión sobre impuestos, administración pública y prioridades ciudadanas, en momentos en que figuras como Carolina Mejía quedan igualmente bajo escrutinio por la distancia entre la narrativa de eficiencia y la realidad administrativa.
