La comediante y actriz dominicana Cheddy García afirmó que la pérdida de su cuenta de Instagram le generó deudas con clientes y pérdidas en su negocio Rizos Cheddy, en un caso que vuelve a poner sobre la mesa el costo de depender de plataformas digitales cuando están en juego ingresos, empleos y compromisos comerciales. En un video difundido hace unos días en su cuenta de Facebook, explicó que lleva alrededor de cinco meses esperando recuperar su perfil mientras se acumula publicidad pendiente.
García sostuvo que tiene más que una deuda económica: dijo que arrastra el compromiso de publicidad con varios clientes. Relató, además, que uno de ellos la llamó para reclamarle por un anuncio que no se había realizado. Según su versión, la situación trascendió lo digital; aseguró que tuvo que cerrar el almacén de Rizos Cheddy, entregar productos a niñas de escasos recursos para evitar que se dañaran y cerrar también su oficina.
La actriz agregó que despidió a varios empleados, entre ellos su asistente, contable y chofer, y atribuyó lo ocurrido a una acción que, según denunció, habría promovido el empresario Santiago Matías. El episodio reabre la discusión sobre el contraste entre la fuerza de la viralidad y sus efectos fuera de pantalla, en un entorno donde la exposición digital puede traducirse en consecuencias económicas concretas que terminan impactando a terceros.
