Cándido Simón afirmó que el nuevo Código Penal es “más de lo mismo, pero peor”, al entender que no incorpora avances relevantes y que se concentra, sobre todo, en elevar las penas y la privación de libertad. A su juicio, ese camino no asegura una baja de la criminalidad, porque el endurecimiento de condenas ha demostrado ser un mecanismo disuasorio fallido en distintos países.
Añadió que el texto reduce las alternativas y apuesta por un mayor encierro, una orientación que, en su criterio, pone en tensión principios propios de un sistema democrático donde la libertad debe ser la regla. Por eso, dijo, la discusión ya no es únicamente técnica, sino también una advertencia institucional sobre los efectos concretos de una reforma penal que, en su lectura, puede ampliar castigos sin atacar el fondo del problema.
Al referirse a la corrupción, planteó que el Código Penal no puede analizarse por separado, sino junto con el Código Procesal Penal y la Constitución de la República. Recordó que las investigaciones por corrupción suelen extenderse por largos períodos y que el Ministerio Público debe actuar dentro de los plazos legales para decidir si presenta acusación o no. También señaló que la Constitución de 2010 contempla disposiciones especiales para la persecución de la corrupción, por lo que insistió en examinar las nuevas normas dentro de todo el sistema jurídico para medir su alcance real sobre las garantías y los derechos fundamentales. Las declaraciones fueron ofrecidas en “RD Debate 2026”, organizado por El Nuevo Diario y el CODESSD.
