Gabriel Boric afirmó este viernes, en el aniversario del golpe de Estado en Chile, que Salvador Allende fue “un presidente que sacrificó su vida defendiendo la democracia”, durante un homenaje en el Cementerio General de Santiago frente al mausoleo donde descansan los restos del exmandatario. La conmemoración, a 53 años del derrocamiento de Allende, reabrió el peso institucional de una fecha que sigue marcando la política chilena.
El exmandatario, líder del Frente Amplio, extendió el tributo a las más de 3.000 víctimas fatales de la dictadura civil y militar impuesta entre 1973 y 1990 y sostuvo que esa historia “no la pueden borrar”. En el acto participaron dirigentes de partidos de izquierda y familiares de Allende, encontrado muerto en el Palacio de La Moneda el 11 de septiembre de 1973, junto al arma con la cual se suicidó horas después del bombardeo sobre la casa de Gobierno.
Michelle Bachelet también definió la fecha como un día “profundamente marcado en la memoria de Chile” y expresó su pensamiento con las víctimas, sus familias y quienes han trabajado por “la verdad, la justicia y la reparación”. El mensaje de ambos exgobernantes colocó otra vez en primer plano un contraste de fondo: la democracia no se sostiene solo en el discurso, sino en la defensa efectiva de las instituciones, la memoria y la rendición de cuentas frente a las rupturas del orden constitucional.
