La ocupación de un fusil calibre .300, 27 cápsulas y tres cargadores en el municipio de Paraíso, Barahona, volvió a poner sobre la mesa la circulación de armas de alto calibre en la zona, más allá del parte oficial sobre el operativo. El material fue encontrado por agentes de la Policía Nacional adscritos al DINTEL, oculto debajo de escombros en el patio de una vivienda, tras una labor de inteligencia y seguimiento.
Tras el hallazgo, varias personas fueron detenidas para fines de investigación, mientras las evidencias quedaron bajo control de las autoridades para los procedimientos legales correspondientes. Sin embargo, el caso deja abierta una línea de fiscalización sobre cómo un arma de ese tipo y sus municiones terminaron escondidas en un entorno residencial, en contraste con el discurso de prevención permanente.
La Policía Nacional afirmó que mantiene este tipo de acciones en los municipios de la Región Enriquillo para identificar y sacar de circulación armas de fuego y otros ilícitos. Aun así, el decomiso en Paraíso también opera como una alerta institucional: confirma que la amenaza sigue presente y refuerza la demanda de resultados verificables, vigilancia sostenida y rendición de cuentas sobre la capacidad real de contención en materia de seguridad ciudadana.
