Donald Trump anunció este sábado que dio luz verde a nuevas normas de eficiencia de combustible para vehículos con las que, según afirmó, termina las políticas de incentivo a los vehículos eléctricos impulsadas por la administración anterior de Joe Biden. La comunicación, no obstante, llegó sin detalles sobre qué modificaciones concretas se aplicarán ni cuándo entrarán en vigor, de modo que persiste la necesidad de fiscalizar una decisión presentada como un viraje de fuerte impacto para la industria y los consumidores.
A través de Truth Social, Trump sostuvo que las nuevas reglas acabarán con el “ridículo mandato de vehículos eléctricos”, eliminarán “el despilfarro de la fabricación de automóviles” y darán lugar a “precios más bajos”. También acusó a los demócratas de encarecer los costes de los fabricantes, obligar a los estadounidenses a usar autos “que nunca quisieron” y malgastar miles de millones en cargadores “que nunca se construyeron”. El secretario de Transporte, Sean Duffy, replicó el mensaje en X y adelantó que la Casa Blanca ofrecerá más información el próximo lunes.
Los estándares de consumo de combustible, conocidos como CAFE, habían sido actualizados durante el mandato de Biden con el objetivo de impulsar la producción y venta de vehículos eléctricos. Según Politico, se espera que la nueva normativa reduzca en casi un tercio los estándares de ahorro de combustible para los vehículos de pasajeros hasta 2031. Trump aseguró además que su Gobierno invierte “más de 100.000 millones de dólares en la industria automotriz estadounidense” y que los fabricantes “están regresando” a Estados Unidos, con empleo en Michigan, Ohio, Indiana y Carolina del Sur, aunque por ahora el anuncio oficial sigue apoyado más en promesas políticas que en detalles verificables sobre su ejecución y efectos.
