La CEPAL advirtió que un episodio extremo de El Niño podría restarle a América Latina y el Caribe al menos 2% de su PIB acumulado en tres años y empujar a hasta 4,8 millones de personas adicionales a la pobreza hacia finales de la década. El organismo presentó este lunes su Informe Especial No. 3, en el que describe efectos económicos, sociales y productivos del fenómeno y propone medidas para reducir sus consecuencias, como una alerta sobre el costo social que puede trasladarse a los hogares si no hay capacidad de respuesta.
De acuerdo con el reporte, las proyecciones de la NOAA asignan más de 90% de probabilidad a que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno boreal de 2026-2027, y un 69% de probabilidad de que llegue a una magnitud histórica de “Súper El Niño”. La CEPAL calcula que la mitad de la pérdida económica se concentraría en el primer año, lo que incrementa la presión sobre gobiernos e instituciones en un contexto en el que el impacto no sería homogéneo y afectaría con fuerza sectores sensibles para la vida cotidiana.
El informe señala riesgos especialmente relevantes para la energía, la agricultura, la pesca y determinadas infraestructuras. En electricidad, advierte una vulnerabilidad estructural porque en varios países la generación hidroeléctrica supera el 70% de la matriz y más del 50% de la capacidad instalada tiene más de 30 años. Entre octubre y diciembre de 2026, la probabilidad de déficit de precipitaciones llega al 60%, con 31,1% del territorio regional en alerta alta, mientras las temperaturas elevadas podrían elevar la demanda de electricidad para climatización. El panorama acentúa el contraste entre los discursos de resiliencia y la fragilidad real de servicios básicos y precios que terminan impactando a la población.
