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El fallo sobre la extinción penal deja expuestas dudas de legitimidad en un tribunal del Distrito Nacional

septiembre 21, 2026 · Redactor
El fallo sobre la extinción penal deja expuestas dudas de legitimidad en un tribunal del Distrito Nacional
Foto: acento.com.do

La división interna en el Tercer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional, con un voto disidente y otro salvado, vuelve a poner bajo la lupa la fiscalización institucional y las explicaciones sobre decisiones que afectan la confianza pública.

La controversia sobre el plazo máximo de duración del proceso como causal de extinción de la acción penal vuelve a revelar una zona especialmente sensible del sistema judicial dominicano: la distancia entre las garantías procesales, la actuación del Ministerio Público y la confianza ciudadana en decisiones de alto impacto. En esa línea, la sentencia emitida por el Tercer Tribunal Colegiado de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional el 14 de septiembre de 2026, dentro del expediente núm. 911-2023-EPEN-00448, es descrita como una de las más cuestionables en términos de legitimidad deliberativa por la forma en que se resolvió el incidente de extinción de la acción penal.

El expediente arrastra un recorrido que, según el texto, se inició con una investigación abierta en 2020 y fue declarado asunto complejo en 2023, luego de haber sido divulgado mediáticamente por el Ministerio Público con el nombre de una especie marina. La señal de alerta institucional no se limita al debate técnico sobre el plazo, sino que alcanza el contraste entre la exposición pública del proceso y la solidez que después debe mostrar la respuesta judicial. A la lectura de rechazo del incidente siguieron un voto disidente de la presidenta del tribunal y un voto salvado de la sustituta de la presidenta, una fractura interna que refuerza los reclamos de vigilancia sobre la forma en que se deliberan y sostienen decisiones de esta naturaleza.

Más que clausurar una controversia jurídica, la sentencia vuelve a situar sobre la mesa la necesidad de rendición de cuentas en un sistema en el que los casos de alta visibilidad terminan midiendo la fortaleza institucional del Estado. Tal como se relata, el episodio alimenta interrogantes sobre consistencia, manejo procesal y credibilidad, en un momento en que la ciudadanía reclama resultados verificables y no solo discursos de firmeza. En esa tensión entre la narrativa oficial y la realidad procesal, el costo recae sobre la confianza en la justicia.