La cotización del petróleo regresó por encima de los 100 dólares por barril y colocó a la República Dominicana frente a una presión inmediata sobre sus cuentas públicas. Sin señales firmes de un acuerdo que normalice la navegación por el estrecho de Ormuz, la escalada eleva la factura de importación, obliga al Gobierno a ampliar subsidios y suma tensión sobre los precios, el transporte y el sistema eléctrico.
Esa magnitud del riesgo también deja al descubierto el choque entre el escenario que usó el Gobierno para elaborar el presupuesto de 2026 y la realidad actual del mercado. El Brent, referencia para buena parte de las compras dominicanas, cerró en 107.63 dólares, mientras el West Texas Intermediate avanzó hasta 102.48. El presupuesto fue construido con una cotización cercana a 65 dólares; la diferencia frente al Brent actual es de 42.63 dólares, un aumento de 65.6 %. Con un consumo aproximado de 144,000 barriles diarios, cada dólar adicional por barril supone una exposición de unos 4.4 millones de dólares mensuales o 52.6 millones al año. Si el crudo se mantuviera en estos niveles durante 12 meses, la exposición adicional rondaría 2,240 millones de dólares, cerca de 131,000 millones de pesos a la tasa cambiaria utilizada por el Gobierno esta semana.
Aunque no todo ese monto se trasladaría automáticamente a la factura final, por la mezcla de crudo y derivados, así como por costos de refinación, transporte, seguros y contratos pactados en distintos momentos, el impacto fiscal ya empezó a reflejarse. El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes informó que el Gobierno destinó 1,294.5 millones de pesos para contener los efectos del alza, una señal de la presión que el encarecimiento del petróleo ya ejerce sobre el gasto público y sobre los costos que terminan enfrentando los ciudadanos.
