En Moca, la Antigua Orden Dominicana anunció que entrará en la política electoral durante una marcha realizada en el parque Duarte, donde Ángelo Vásquez informó que la organización recorrerá el país para impulsar un partido político. La actividad reunió a decenas de simpatizantes vestidos de negro, con insignias patrióticas y consignas como “Patria o muerte” y “Unidad para vencer”, en una movilización de tono político y nacionalista por varias calles del municipio.
Vásquez defendió ante sus seguidores un cambio de ruta y aseguró que la organización necesita llegar al poder para llevar a cabo los cambios que propone. El giro quedó subrayado por un contraste frontal: dijo que pasó gran parte de su vida hablando en contra de la política y recordó que durante años rechazó la idea de crear un partido, antes de afirmar ahora que “tenemos que luchar por el poder”.
El anuncio pone sobre la mesa una discusión que va más allá de la marcha: cuando el malestar social se convierte en estructura partidaria, la sociedad civil queda ante la obligación de vigilar no solo el discurso, sino también la capacidad real de transformar consignas en propuestas, equipos y rendición de cuentas. En un escenario de creciente política de movilización y liderazgo outsider, el episodio vuelve a marcar la diferencia entre capitalizar el descontento ciudadano y ofrecer estabilidad institucional con resultados verificables para el país.
