A partir de hoy, los hermanos Antonio y Maribel Espaillat enfrentan el juicio de fondo por la tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set, donde murieron 236 personas y más de 180 resultaron con lesiones de diversa consideración. El proceso, que se conocerá ante el juez Franny González Castillo, de la cuarta sala penal del Distrito Nacional, abre una etapa clave de fiscalización sobre responsabilidades penales en uno de los casos de mayor impacto social.
El Ministerio Público llega al juicio con un expediente respaldado, según el auto de apertura, por “indicios suficientes de negligencia e inobservancia de las leyes”. Entre los elementos señalados figuran intervenciones y anexos ejecutados entre 2014 y 2025 sin licencia ni aprobación del Mived o el ADN, la remoción en 2015 de una “columna de soporte” y la instalación de 17 equipos pesados en el techo sin estudios sismoresistentes ni de carga. También se incluyen, de acuerdo con la acusación, el manejo improvisado de advertencias graves antes del 8 de abril del 2025 y evidencias periciales y digitales que apuntan al control gerencial activo de ambos imputados en Inversiones E y L, S.R.L.
Mientras el Ministerio Público procura condena, la defensa busca absolución y las víctimas y sus familiares reclaman pena e indemnización. El inicio del juicio vuelve a colocar en primer plano la exigencia de rendición de cuentas ante una tragedia que, más allá del proceso judicial, expone el costo humano de fallas que ahora deberán ser examinadas a profundidad en sala.
