En el mercado inmobiliario dominicano se acumula cada vez más vivienda nueva disponible, con una concentración especial en apartamentos de los segmentos medio y medio-alto. El fenómeno vuelve a poner la lupa sobre la capacidad de respuesta del sector frente al encarecimiento del crédito y la pérdida de poder adquisitivo de los hogares.
La Asociación de Constructores y Promotores de Viviendas (Acoprovi), encabezada por Annerys Meléndez, admite que no existe una estadística oficial que determine cuántas viviendas terminadas continúan sin venderse. Como referencia, menciona el Registro de Oferta de Edificaciones (ROE 2025-2) de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), que registra 15,259 viviendas en oferta inmediata, listas para entrega o comercialización, con mayor presencia en la Región Metropolitana.
Acoprovi vincula la desaceleración al aumento de las tasas de interés de los préstamos hipotecarios, pero también señala que esa presión financiera ha reducido la capacidad de compra de muchas familias y ha alargado los tiempos de venta. El resultado visible es un inventario más abultado en un mercado donde, pese a los signos de enfriamiento, sigue faltando una medición oficial precisa que permita dimensionar el rezago y explicar su efecto en el acceso real a la vivienda.
