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Salud mental fuera de prioridad: la inacción pública ya pasa factura a hogares, hospitales y productividad

julio 18, 2026 · Redactor
Salud mental fuera de prioridad: la inacción pública ya pasa factura a hogares, hospitales y productividad
Foto: acento.com.do

La exclusión de la salud mental de la seguridad social y la precariedad de la red pública agravan un costo social que no aparece en el presupuesto, pero golpea servicios y economía familiar.

La depresión y otros trastornos de salud mental ya tienen un impacto económico directo, aunque ese costo siga fuera del foco de la gestión pública. El texto advierte que el sufrimiento humano se traduce en pérdida de productividad, saturación de la red hospitalaria y empobrecimiento progresivo de los hogares, una carga que drena el PIB sin reflejarse de forma explícita en los indicadores tradicionales ni en el presupuesto del Estado.

Con datos de la Organización Mundial de la Salud y el Foro Económico Mundial, la pieza recuerda que los trastornos de salud mental cuestan a la economía global cerca de 1 billón de dólares anuales en pérdida de productividad. También subraya una distorsión menos visible para empresas y trabajadores: por cada dólar perdido por ausentismo, el sector privado pierde entre tres y cuatro dólares por presentismo, cuando el empleado permanece en su puesto con su capacidad cognitiva y de decisión severamente reducida por un cuadro depresivo.

En el plano local, el diagnóstico apunta a un doble estrangulamiento institucional: una red pública de atención precaria y la exclusión de la salud mental de la cobertura de la seguridad social. En un mercado laboral con una informalidad que ronda el 50% de la fuerza laboral, una depresión no tratada puede empujar a las familias a mayor precariedad. Frente a ese contraste entre discurso y realidad, el planteamiento central es que la respuesta no puede seguir siendo reactiva: integrar la salud mental al catálogo de cobertura de la seguridad social y descentralizar la atención desde el primer nivel aparecen como reformas urgentes para reducir un costo social que hoy pagan los ciudadanos sin una respuesta proporcional del Estado.