El próximo año escolar en Santiago comienza con una alerta que vuelve a tocar a las familias: las obras inconclusas y la falta de cupos en varios planteles ponen otra vez en duda la respuesta del sistema educativo en la provincia.
En el liceo Ulises Francisco Espaillat (UFE), convertido en politécnico, la seccional Santiago de la Asociación Dominicana de Profesores advirtió que cientos de estudiantes podrían quedarse sin iniciar el año lectivo. Allí se corrigen filtraciones, el drenaje que provoca inundaciones, además del cambio del impermeable del techo y las calzadas. Aunque el encargado de la obra confía en entregar a tiempo, que esos trabajos sigan en marcha a las puertas del calendario escolar deja en evidencia la distancia entre la urgencia de tener aulas listas y una ejecución que todavía obliga a esperar.
La presión también se siente en la escuela Eugenio Deschamps, en el sector El Inco, donde la sobrepoblación y las dificultades para inscribir alumnos reflejan el costo social del déficit de espacios. El centro, que en el pasado año escolar tuvo una matrícula de 735 estudiantes, mantiene una lista de espera de 300 para agosto. Para evitar que más niños quedaran fuera, hay cursos con hasta 45 alumnos.
Miguel Jorge, de la ADP, resumió una realidad que, según dijo, se repite cada año: conseguir un cupo se ha vuelto “una verdadera odisea”, con familias obligadas a recorrer centros, hacer peticiones y aun así quedarse sin respuesta. La falta de espacios afecta tanto el centro de Santiago como barrios periféricos, mientras en la parte oeste no disponen de cupos la escuela San Francisco de Asís, el liceo Alfredo Morales, el Politécnico Plinio Martínez y el colegio cristiano Amanecer, que tiene acuerdo con el Minerd.
En la zona sur también se reporta sobrepoblación y falta de cupos, en un panorama que ya no parece un problema aislado, sino una advertencia sobre resultados insuficientes en una de las áreas más sensibles del servicio público. Con el año escolar en el horizonte, la discusión deja de ser solo de promesas de entrega y pasa a ser de rendición de cuentas por una crisis que vuelve a recaer sobre estudiantes y padres.
