TOKIO. La inflación de Japón volvió a quedar en 1,4 % interanual en mayo, informó este viernes el Gobierno, y encadenó así su cuarto mes consecutivo por debajo de la meta del 2 % fijada por el Banco de Japón. La cifra se mantuvo igual que en abril y dejó ver el impacto de los subsidios al combustible en medio del conflicto en Oriente Medio, mientras sigue abierta la discusión sobre el costo y la eficacia de las medidas públicas para frenar la inflación.
En mayo, los precios de la energía continuaron a la baja, con una caída interanual del 2,5 %, tras los descensos de 3,9 % en abril y 5,7 % en marzo. Ese comportamiento respondió a la eliminación de impuestos a la gasolina y al diésel, además de los subsidios aplicados para sostener la gasolina en torno a 170 yenes por litro. A comienzos de junio, el Parlamento aprobó también un presupuesto adicional de 3,11 billones de yenes para hacer frente al alza de los precios energéticos por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, una señal de que la contención de precios sigue apoyándose en un esfuerzo fiscal extraordinario.
Pese a que la electricidad bajó 2,4 % y el gas 1,7 %, la cesta de la compra subió 3,5 % interanual, sin incluir los alimentos frescos, aunque moderó el ritmo frente al 4,1 % de marzo. La reducción de algunos rubros, como cereales, educación y tasas de escolarización, no borra la presión sobre los hogares, mientras los precios siguen mostrando la distancia entre el objetivo oficial y el costo de vida real.
