El caso Onco-14 vuelve a situar bajo examen el manejo de recursos públicos vinculados a la salud, ahora con señalamientos de que fondos del Senasa habrían sido sustraídos mediante el Instituto Oncológico del Cibao. En Santiago, el Ministerio Público apresó a tres exdirectivos del Patronato Cibaeño Contra el Cáncer, a quienes imputa asociación de malhechores, estafa, soborno y lavado de activos.
De acuerdo con la acusación, esos recursos debieron destinarse a pacientes con cáncer del régimen subsidiado y del Estado que acuden a ese centro desde todo el Cibao. El expediente, denominado Onco-14, también se presenta como parte de una سلسلة de investigaciones ligadas al fraude en Senasa, un caso que ya había generado indignación por el presunto desvío de dinero orientado a la población más pobre y vulnerable.
Este nuevo escándalo vuelve a fortalecer la demanda de vigilancia y rendición de cuentas sobre las estructuras que administran fondos de salud, especialmente porque el órgano acusador todavía no ha divulgado el monto del dinero defraudado. En medio de una secuencia de casos, la prioridad regresa a esclarecer la dimensión del perjuicio y a determinar responsabilidades sobre recursos que debieron convertirse en atención para pacientes, no en nuevas tramas de corrupción.
