WASHINGTON. – La crisis boliviana escaló este martes con una advertencia directa de Estados Unidos, que calificó como «un golpe de Estado en marcha» las protestas contra el presidente Rodrigo Paz y pidió respaldo regional ante un escenario que ya combina conflictividad callejera, cuestionamientos institucionales y presión sobre el mandatario.
El vicesecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau, afirmó en la Conferencia de las Américas de Washington que existe una ofensiva impulsada por «esa alianza perversa entre la política y el crimen organizado en toda la región» y sostuvo que le gustaría ver a Gobiernos como los de Brasil y Colombia apoyar a Paz. Tras una conversación telefónica con el presidente boliviano, Landau dijo estar «muy preocupado por Bolivia» y remarcó que, pese a haber sido elegido hace menos de un año, el país enfrenta manifestantes violentos bloqueando calles.
Las declaraciones llegan en medio de una ola de protestas impulsadas en las últimas semanas por sindicatos, organizaciones sociales y sectores afines al expresidente Evo Morales contra varias medidas económicas adoptadas por Paz, quien asumió el poder en noviembre y ya enfrenta demandas de renuncia. Para Washington, lo que está en juego no es una disputa ideológica entre izquierda y derecha, sino la capacidad de las instituciones para resistir a fuerzas antiinstitucionales y vinculadas al crimen organizado, una señal que vuelve a poner bajo escrutinio la profundidad de la crisis y sus consecuencias políticas y sociales.
