WASHINGTON. Deb Haaland se impuso este martes en la contienda por la gobernación de Nuevo México en las elecciones de medio mandato, según las proyecciones de Associated Press y NBC, y pasó a ser la primera mujer indígena en llegar a ese puesto en la historia de Estados Unidos.
La victoria prolonga una trayectoria jalonada por hitos de representación: entre 2021 y 2025 fue secretaria de Interior en la Administración del presidente Joe Biden, etapa en la que también se convirtió en la primera nativa americana en formar parte del Gabinete de Estados Unidos. Antes, en 2018, ya había hecho historia al convertirse en la primera congresista de su identidad étnica en la Cámara de Representantes, distinción que compartió con Sharice Davids, elegida por Kansas en ese mismo ciclo.
De acuerdo con su equipo de campaña, sus prioridades pasan por salud, vivienda, educación, adicciones, crimen y sequía. Esa agenda desplaza la atención del valor histórico de su elección hacia los problemas concretos que siguen pendientes de respuesta. Su recorrido personal, desde trabajos de catering y un negocio propio de salsas hasta su formación en la Universidad de Nuevo México y su paso por el Gobierno federal, refuerza una expectativa central: que el simbolismo político no sustituya una gestión eficaz frente a desafíos que impactan en la vida diaria.
