Al menos 53 personas murieron y más de 200 resultaron heridas en el ataque con misiles contra una base militar de la provincia yemení de Shabwa, un balance que fue creciendo conforme avanzaban las horas y que volvió a poner bajo presión la capacidad de respuesta oficial ante una emergencia de gran escala. De acuerdo con el Gobierno local, varios misiles balísticos lanzados por los rebeldes hutíes alcanzaron el Centro de Entrenamiento Ahmed Al-Sulaimani, dentro de la base militar Al-Alam, en el distrito de Jardan, cerca de Ataq.
En ese lugar se formaba a nuevos integrantes de las fuerzas de seguridad interna. Las autoridades reconocieron que las cifras siguen siendo provisionales mientras avanzan las tareas de rescate y la identificación de víctimas, en un escenario distinto al de los primeros reportes, cuando una fuente médica local había hablado de al menos 25 fallecidos y más de 30 heridos tras el impacto de tres misiles. Decenas de lesionados continúan en hospitales públicos y privados de Shabwa, y los casos más graves podrían ser trasladados a centros especializados.
El alcance del bombardeo también llevó al límite a los equipos de emergencia y a los centros hospitalarios, que activaron protocolos por la llegada masiva de heridos. Horas más tarde, los hutíes asumieron la autoría del ataque a través de Al Masirah, que citó una fuente militar para sostener que el objetivo eran concentraciones de fuerzas «respaldadas por Arabia Saudita» dentro de la base de Al-Alam. Tras el ataque, las autoridades de Shabwa pidieron al Gobierno de Yemen y a la coalición liderada por Arabia Saudita el envío de apoyo, en medio de una crisis que deja al descubierto el costo humano inmediato del conflicto y la presión sobre las estructuras institucionales encargadas de responder.
