Pedro García, miembro de la Dirección Central de Fuerza del Pueblo por la provincia Espaillat, puso en duda el elevado costo económico que implica aspirar a un cargo electivo y advirtió que convertir la política en una competencia de recursos compromete la libertad de elección de los ciudadanos. Su planteamiento somete a escrutinio un modelo en el que, según explicó, la representación corre el riesgo de medirse más por la capacidad de gasto que por las propuestas.
El dirigente rechazó que una aspiración a la diputación deba requerir millones de pesos, al entender que esa lógica transforma la participación democrática en una transacción económica y abre espacio a la compra de voluntades. “Si para llegar hay que comprar voluntades, eso no es liderazgo, es negocio”, declaró, al llamar a la ciudadanía a defender su conciencia, dignidad y derecho a elegir libremente a sus representantes.
También precisó que sus palabras no eran un anuncio de candidatura, sino una reflexión sobre la representación política en el país. “Yo no dije que iba a ser diputado, yo dije que no me siento representado”, puntualizó. Añadió que, si en algún momento decide postularse, esperaría que una eventual candidatura sea evaluada por su trabajo y sus propuestas, y no por el dinero destinado a obtener apoyo electoral, en una advertencia que enlaza con una demanda de mayor vigilancia de la sociedad civil sobre el costo social y democrático de la política.
