Las condiciones del polideportivo municipal de Licey al Medio volvieron a poner en discusión la capacidad de respuesta de las autoridades ante una instalación considerada esencial para atletas, jóvenes y familias. Pese al avance del municipio en su desarrollo urbano, económico y social, el principal complejo deportivo continúa mostrando un deterioro evidente: pavimento gastado en las canchas, áreas verdes que necesitan poda, falta de pintura y espacios insuficientes para recibir a jugadores y espectadores en condiciones adecuadas.
A ese cuadro se suma un problema que afecta de forma directa la continuidad de las actividades: las inundaciones. El recinto, que reúne terreno de béisbol y softbol, canchas de baloncesto y voleibol, áreas verdes y parqueos, puede quedar anegado durante días después de cada episodio de lluvia. Según conocedores del lugar, esa situación se ve agravada por estar por debajo del nivel de la calle Juan Goico Alix y por fallas en el drenaje pluvial.
La preocupación comunitaria insiste en respuestas concretas y profundiza el contraste entre el discurso de progreso y la realidad de los servicios públicos locales. El comunicador Carlos Gil manifestó inquietud por el estado del recinto y por el deterioro de espacios como la cancha de tenis, mientras Jorge Luis Gerónimo afirmó que Licey merece un complejo en mejores condiciones. En ese escenario, el caso queda como una alerta sobre la gestión pública y sobre la deuda institucional pendiente con una comunidad que sigue esperando soluciones.
