El presidente de Chile, José Antonio Kast, decretó este jueves estado de catástrofe en la comuna de Las Condes, en el este de Santiago, después de que un torrente de agua y barro descendiera por calles empinadas, arrastrara vehículos y autobuses y dejara al menos seis personas heridas. La decisión fue anunciada por el propio mandatario en X, en medio de una emergencia que también provocó inundaciones, daños materiales y situaciones de riesgo para residentes, conductores y pasajeros del transporte público.
Entre los heridos figura un niño de un año con una fractura, según informó el delegado presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, tras sobrevolar la zona afectada. El funcionario señaló de forma preliminar que la obstrucción de dos ductos pudo haber originado el intenso flujo de agua y vinculó el impacto del fenómeno con un incendio registrado durante el verano pasado en esa área precordillerana, donde la pérdida de vegetación habría debilitado la contención del terreno.
El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) reportó viviendas invadidas por agua y barro, además de afectaciones en otras instalaciones, incluido el servicio de urgencias de una clínica. Videos difundidos por ciudadanos en redes sociales mostraron automóviles y un autobús del transporte público atrapados en la corriente, con pasajeros dentro de la unidad y otros sobre el techo buscando protección, mientras bomberos intervenían para rescatar a personas atrapadas. El cuadro deja en primer plano no solo la magnitud del evento, sino las explicaciones pendientes sobre prevención, infraestructura y respuesta institucional frente a una emergencia con impacto directo sobre la población.
