La evolución de las zonas francas en Santiago apunta a una nueva fase marcada por la diversificación de su perfil productivo, más allá de la manufactura tradicional. En ese escenario, la Corporación Zona Franca Santiago (CZFS) figura entre los referentes del cambio, mientras su presidente del Consejo Directivo y coordinador de la Mesa de Zonas Francas del proyecto Meta RD 2036, Miguel “Miky” Lama, plantea que la ciudad ya no debe entenderse solo como una plaza manufacturera, sino como una plataforma más diversa y articulada con cadenas globales de valor.
El alcance del sector queda reflejado en las cifras citadas en el reporte: el Santiago Free Trade Zone concentra más de 20,500 empleos y más de 80 empresas en unos 3.2 millones de metros cuadrados y seis millones de pies cuadrados de superficie industrial. A nivel nacional, en 2025 las zonas francas dominicanas acumularon 200,231 empleos, 858 empresas operando y US$8,604.6 millones en exportaciones, según el Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (Cnzfe). Esa dimensión económica también eleva la exigencia de que la expansión no se limite a un relato de modernización, sino que se convierta en resultados medibles y sostenibles.
Entre los avances recientes de la CZFS se incluyen 230,000 pies cuadrados de nuevas inversiones productivas incorporadas en 2022 y la puesta en funcionamiento de una subestación eléctrica de 44 MW en 2023, junto con proyectos de energía fotovoltaica y movilidad. El viraje del sector hacia infraestructura logística, tecnología, energía y formación de talento abre una oportunidad para Santiago; al mismo tiempo, deja sobre la mesa una alerta institucional: cuanto más ambicioso es el discurso de nueva generación, mayor es la presión para dar seguimiento público a su efecto real en empleo, competitividad y capacidad del Estado para responder a las demandas de una economía más compleja.
