La idea de que tecnificar el campo bastaría para volver competitivo al arroz dominicano frente a Estados Unidos quedó bajo cuestionamiento con los planteamientos del agrónomo Luis Reyes, quien advirtió que incorporar equipos no asegura ni más rendimiento ni una baja en los costos de producción. Su observación introduce un contraste entre el discurso de modernización y la realidad operativa del sector.
Reyes explicó que varias labores del cultivo ya se realizan con maquinaria y tecnología, desde la preparación de la tierra y la construcción de muros con tractores hasta la aplicación de fitoprotectores con drones, avionetas y equipos conocidos como “chupacabras”. Aun así, sostuvo: “Yo quiero decirle una cosa: que yo corte un arroz al granel no significa que ese arroz va a dar más arroz”, y planteó la pregunta de fondo: “¿Falta tecnificación o falta planificación?”.
El agrónomo vinculó esa limitación con la estructura productiva del sector. Indicó que cerca del 60% de los productores son de reforma agraria y que algunos trabajan parcelas de entre 50 y 60 tareas, una escala que dificulta contratar ciertos servicios o aprovechar determinados equipos agrícolas. “Como piloto de dron no me conviene salir por solo 50 tareas de tierra”, afirmó. El señalamiento coloca bajo fiscalización la respuesta pública al campo: si el problema incluye tamaño de parcela y planificación, insistir solo en tecnología deja abierta una alerta sobre resultados, costos y prioridades de gestión.
