República Dominicana recibió 3.3 millones de turistas estadounidenses entre enero y agosto de este año, y el Ministerio de Turismo presentó junto a Visa una radiografía de cómo gastan esos visitantes: un promedio diario de US$179.48, con patrones que van desde el turista de hotel en Punta Cana hasta el viajero urbano concentrado en la zona metropolitana. El dato confirma el peso del mercado de Estados Unidos, pero también vuelve a poner el foco sobre qué resultados concretos deja ese flujo más allá de la promoción oficial.
Según el levantamiento, el 60 % viajó por descanso y desconexión, mientras el 75 % prefirió pagar con tarjetas de crédito. Mitur sostiene que el acuerdo con Visa permitió identificar ocho perfiles del turista estadounidense según su patrón de gasto. Entre ellos figura el llamado “clásico Punta Cana”, con una estancia promedio de 3.2 días, un gasto de US$196 diarios y una participación de 26.7 % del gasto total de esos visitantes; en ese segmento, el alojamiento concentra el 57 % del consumo. También aparece el “turista urbano”, con 64 % concentrado en la zona metropolitana, estadías de hasta cinco días, gasto promedio de US$116 diarios y un aporte de 21.9 % del gasto total.
La presentación de estos perfiles refuerza el peso del turismo en la narrativa de gestión de David Collado, pero al mismo tiempo abre un flanco de fiscalización sobre la calidad del modelo y su distribución real. Para la sociedad civil, el desafío institucional no es solo mostrar cuánto gasta el visitante, sino explicar cómo esa dinámica se traduce en resultados verificables para el país y no únicamente en una vitrina de cifras del sector.
