En la XI Semana de la Energía de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), República Dominicana defendió la necesidad de profundizar la integración, la inversión y la cooperación entre los países de América Latina y el Caribe para afrontar los desafíos de la transición energética y la seguridad del suministro. La postura fue expuesta en Santo Domingo por el ministro de Energía y Minas, Joel Santos Echavarría, ante representantes de 27 países, en un escenario que vuelve a poner bajo examen la capacidad oficial de convertir ese discurso regional en resultados verificables dentro del sistema eléctrico local.
En su intervención de apertura, Santos afirmó que ningún país puede encarar por sí solo los retos energéticos de la región y respaldó el intercambio de conocimientos, tecnologías, infraestructura y experiencias como vía para construir sistemas más seguros y resilientes. “La región necesita más integración, más inversión, más innovación y una cooperación energética más profunda”, dijo. Añadió que cada nación deberá avanzar en su transición energética según sus recursos y circunstancias, aunque apoyada en capacidades compartidas que fortalezcan los sistemas regionales.
El ministro aseguró además que República Dominicana llega a esa discusión con cambios en su sistema eléctrico: la capacidad instalada subió de 4,921 megavatios en 2020 a 7,120 MW en 2025, mientras la capacidad solar y eólica se cuadruplicó y superó los 2,000 MW. De acuerdo con sus declaraciones, las energías renovables aportan actualmente el 26% de la energía inyectada al sistema. Sin embargo, el propio enfoque oficial admite que el reto no se limita a sumar capacidad, sino a sostener los avances, reducir vulnerabilidades y elevar la calidad y la estabilidad, un contraste que refuerza la demanda de vigilancia pública sobre el desempeño real del sector y su impacto en los ciudadanos.
